opinión

 
martes 16 de marzo de 2010

Desinformándonos

publicó: Julián Waimann

Llega un momento en el cual ya no es posible quedarse quietos ante la desmesura en la deformación de las noticias. Llega un momento en que surge el rechazo ante el "nuevo periodismo". Y es preciso un análisis en profundidad de lo que está ocurriendo.

Estamos ante un momento periodístico que parece poco alentador: las noticias no son noticias, sino suposiciones en base a lo que a cada uno se le ocurre decir. Se pierde el sentido real de lo que significa el periodismo.

La Real Academia Española define el término como sigue: "Captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades." Elijo quedarme con la primer palabra, "Captación". En nuestros días, los noticieros parecen haber olvidado lo que significa la palabra. Pero sobre todo parece que han olvidado qué significa transmitir noticias.

Así como en uno de nuestros artículos de opinión anteriores ya habíamos tratado la temática del "cualquier cosa por el raiting" en programas de televisión un tanto pasatistas, parece que ahora esta terrible enfermedad se está transmitiendo a los noticieros y particularmente a los periodistas, si es que merecen ser llamados así.

Asistimos a un hecho histórico, donde pareciera que importa la primicia ("santa primicia") por sobre cualquier valor moral, por sobre el respeto por la dignidad de las personas y de su privacidad. Basta que ocurra un hecho que sacude al país y que parece no ser claro (tal vez porque no se cuenta con información detallada al respecto, propio de la inmediatez de la noticia) para que comience la feroz batalla entre periodistas para ver quién dice primero algo que sea primicia. No importa si lo que se dice es verídico o no. No importa si tiempo después se comprueba que es todo una mentira, porque parece que nadie va a reclamar nada. No importa si se destruye la moral de una familia o la dignidad de una persona fallecida. No importa el dolor ajeno.

También parece que los "nuevos periodistas" encontraran artilugios para poder "lavarse las manos" de la información que, en definitiva, inventan. Uno de ellos es el famoso "habría". Es cierto que cuando existe una información que no está confirmada pueda llegar a usarse para no afirmar algo que precisamente no es completamente verídico; pero hoy en día se está dando un abuso del término y la excesividad del uso puede llevar al desgaste de la profesión ya que se estaría demostrando publicamente la incapacidad de transmitir algo verídico. Y algo que desgasta y se desgasta termina por desaparecer.

Por eso creo que es un momento para que los verdaderos profesionales sean los que prevalezcan, aquellos que transmiten información en noticias y no inventos en base a suposiciones o errores en la cadena de difusión de la información. Es momento de que el periodismo se plantee si busca engañar a la sociedad en base a la mentira (tantas veces morbosa mentira) o realmente quiere comunicar verdad.

Planteo esto sin siquiera ser periodista y sin intentar serlo. Pero creo que ante todo debemos ser cautos con lo que queremos transmitir. Y también siento que hay hechos que han ocurrido últimamente, que se han deformado e incluso exagerado de manera escalofriante, que me avalan para decir esto (que después de todo es mi opinión).

Creo que es momento de un cambio, y la ética profesional es el único camino para que ese cambio sea positivo.
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